Cualquier análisis de Latinoamérica
es un gran desafío, especialmente si la cuestión es el complejo
mercado de la refrigeración. Esta región está sujeta
a constantes transformaciones políticas, económicas y sociales.
Las crisis financieras van y vienen, siendo ésta la razón por
la cual las compañías planifican con mucho cuidado sus acciones
cuando hacen negocios con países latinoamericanos.
Si bien el continente ha sido capaz de controlar
la inflación y reducir el déficit fiscal, el año 2002
fue una época turbulenta para Latinoamérica y no se olvidará fácilmente.
La economía argentina colapsó y Venezuela continúa su
caída. La región experimentó su más bajo nivel
de crecimiento económico en muchos años–0,5 por ciento
de retroceso en su PBI (producto bruto interno). Por otro lado, pocos países
abandonaron la política de libre comercio o se retiraron de la economía
global, lo que representa una señal positiva en las perspectivas de
las relaciones comerciales.
El escenario recesivo de las principales economías
latinoamericanas afectó enormemente al sector de la refrigeración.
Solamente Argentina, que era el segundo mercado más importante de
Sudamérica, después de Brasil, registró una retracción
del 80 por ciento en su demanda. El mercado brasileño también
sintió el efecto debido a tensas expectativas con el nuevo candidato
izquierdista para la presidencia, Luiz Inácio Lula da Silva. Esto
ocurrió después de que el país fuera testigo de una
crisis energética grave en el año 2001, que causó una
disminución acentuada en las ventas de electrodomésticos.
No obstante los constantes problemas políticos
y económicos, Latino-américa muestra un verdadero potencial
de crecimiento en el sector, en comparación con mercados ya desarrollados.
Existe una demanda de consumo reprimida y, en un escenario más estable,
la región será de una importancia estratégica fundamental
para los fabricantes de electrodomésticos.
Es posible percibir hoy en día una búsqueda
intensa por mejorar y certificar productos con el fin de competir en otros
mercados. La posibilidad de que ciertos países latinoamericanos se
transformen en polos de exportación ha desafiado a las organizaciones,
generando mejoras técnicas con normas más exigentes que las
habituales en el mercado local.
Brasil es un ejemplo perfecto, dado que la región
está realizando grandes esfuerzos por exportar. Y estamos hablando
del país sudamericano al que otros países toman como referencia
en cuanto a sofisticación y eficiencia energética en productos
o equipos de refrigeración. En otras palabras, la posición
de los países de la región con respecto a la tecnología
está muy vinculada con el rol que cada uno juegue en lograr que los
productos sean aptos para exportación, así como también
según los estándares de las legislaciones locales. Sin embargo,
con bastante frecuencia, la tecnología es dejada de lado para cumplir,
simplemente, con la demanda de productos económicos que satisfagan
las necesidades de un público con bajo poder adquisitivo.
Si bien los requisitos legales en Latinoamérica
con respecto al consumo de energía y a los niveles de ruido son relativamente
indulgentes en comparación con los de los mercados europeos y norteamericano,
es necesario enfatizar que el continente ha observado plenamente el Protocolo
de Montreal, eliminando el uso de sustancias que afectan al filtro de ozono.
Un informe general del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente
(PNUMA), también identificado por sus siglas en inglés UNEP,
que es responsable de toda Latinoamérica y el Caribe, muestra que
los 33 países de la región cumplieron con las obligaciones
establecidas por el Protocolo, con México, Brasil, Chile y Venezuela
a la vanguardia.
En realidad, el documento produjo un gran giro,
especialmente en el mercado local de la refrigeración, en la década
del 90, cuando la mayoría de los fabricantes de refrigeradores comenzaron
a utilizar refrigerantes con sistemas HFC R134a. Pocas veces, será posible
observar nuevamente una transformación tan intensa en la historia
de la industria de la refrigeración en Latinoamérica.
Los pronósticos son optimistas para el
año 2003 y esperamos un crecimiento económico este año.
Sin embargo, el sector de la refrigeración debería ser consciente
de los desafíos que enfrentan los países latinoamericanos,
tales como superar las restricciones externas impuestas sobre la región,
el incremento de las exportaciones, y las discusiones sobre acuerdos en la
región tales como el Mercosul y el ALCA. Si no pueden incrementar
la producción de los sistemas de refrigeración, por lo menos
el incremento en las exportaciones mantendría el volumen en un nivel
aceptable.
Sin embargo, esto no significa que las compañías
no tengan que hacer su parte. Su misión será ajustar su gestión
y sus costos, además de desarrollar tecnología, sea a través
de asociaciones o alianzas, que garantice la aceptación de los productos
de un fabricante en cualquier parte del mundo.